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OPINIÓN. “El modelo brasileño”, decían; la columna de Diana Seminario

lunes, 27 de febrero de 2017

“El modelo brasileño”, decían; la columna de Diana Seminario (Diario El Comercio)
En plena campaña presidencial del 2011, especialmente en la segunda vuelta, cualquier crítica hacia el candidato Ollanta Humala y su esposa era calificada de un “ataque fujimontesinista”, y si uno se atrevía a dudar de sus planes y de su escasa o nula preparación para asumir la presidencia, era catalogado de “periodista medio naranja”. No había medias tintas ni opción a la discrepancia democrática. Ellos habían marcado la cancha: o estabas con los Humala o contra ellos.
El tiempo se encarga de poner las cosas en su sitio, y quienes siempre dudamos de la pareja y nunca confiamos en ellos no estábamos equivocados.
Tras su derrota en el 2006, Humala se desmarcó de su padrino Hugo Chávez para colgarse del “modelo brasileño”. El “Lula peruano”, decían algunos entusiastas. El tiempo también le dio la razón a “la torcida” humalista. Sí, el “modelo brasileño… de la corrupción”. Miren nomás el descrédito de Lula da Silva.
Pero aquel modelo venía con un pan bajo el brazo. Jorge Barata, el ex hombre fuerte de Odebrecht en el Perú, asegura que le entregó a Nadine Heredia tres millones de dólares para la campaña del 2011, ratificando así lo que era un secreto a voces y que en marzo de ese año el diario “Correo”, bajo la dirección de Aldo Mariátegui, puso en portada: “Ollanta do Brasil’. “El apoyo carioca no es gratuito”, el objetivo era “asegurar la entrega de trabajo a sus gigantes constructoras Odebrecht y Camargo Correa”, decía entonces ese diario.
El dinero no se puede ocultar, por lo que la estrategia de defensa de Heredia y sus amigos apunta a que, de haberse dado el “aporte”, este no supone delito. Las declaraciones de Barata guardan relación con documentos incautados en Brasil y con las agendas de la ex primera dama, por eso pedirán que se invaliden como prueba.
El argumento de que todo está registrado en la ONPE también se cae, pues las cuentas no cuadran. De los 20 millones de dólares que registraron, 11 millones no pasaron por el sistema bancario y hay 49 aportantes fantasmas. 
“No hubo coima”, refutan. ¿Será que lo que hubo fue un pago a cuenta? Odebrecht sabía que en el gobierno de Humala tendría tres millones de motivos para exigir ganar licitaciones. Y por si los gobernantes hubieran querido dejar fuera de juego a sus patrocinadores, estos tenían un arma muy poderosa para negociar. Solo tenían que hablar.
Al no tener argumentos sólidos que desbaraten lo evidente, Heredia y sus defensores optarán por volverse legalistas y han decidido negar el delito y esto también lo tienen difícil, pues la generosa donación vino de la caja 2 o la llamada contabilidad paralela. Es decir, origen ilícito.
No es de sorprender que, en un mundo relativista, se diga que “todo vale mientras no sea delito”. ¿Será que se van a escudar en los llamados vacíos legales para justificar que está bien que se reciban millones de dólares en campaña de una empresa que luego va a contratar con tu gobierno?
No pues, no todo es delito. También existen la ética y la dignidad, pero eso ya no está en debate.
El modelo brasileño también implica allanarse a la justicia y decir la verdad, a ver si así logran un beneficio. (Diario El Comercio)
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